El autócrata es anacrónico. Puede negarlo, patalear y llorar, como acostumbra, pero aunque se niegue a verlo el gobierno de un solo hombre es cosa del pasado. Morena tuvo su gran impulso debido en gran medida a situaciones fuera de su control, pero que aprovecharon maquiavélicamente. Más que nada su líder dedicó décadas a atacar y exhibir errores, crímenes, corrupción y más abusos.