El autócrata es anacrónico. Puede negarlo, patalear y llorar, como acostumbra, pero aunque se niegue a verlo el gobierno de un solo hombre es cosa del pasado. Morena tuvo su gran impulso debido en gran medida a situaciones fuera de su control, pero que aprovecharon maquiavélicamente. Más que nada su líder dedicó décadas a atacar y exhibir errores, crímenes, corrupción y más abusos.
Esa táctica ayudó a posicionar en la mente el mal gobierno y ayudó a desviar la vista de cualquier pequeño logro que pudiera haber, tanto fue que durante el sexenio de Peña el slogan “Lo bueno cuenta y cuenta mucho” será recordado, pero detrás de este se mostró la necesidad de publicitar aunque fuera un pequeño acierto ya que la campaña de desprestigio era ya muy grande.
Aunque le fue fructífera, la campaña de desprestigio depende de otros y los pone en la imposible posición de superar todo lo anterior aunque, según ellos, peor no podíamos estar, pero la realidad es necia y sale a flote.
Tras la devastadora derrota de Morena en Coahuila e Hidalgo no hay nuevas lecciones, solo reflexiones de lo obvio.
Morena no puede, nunca pudo y toda su imagen se basa en sólo dos cosas: En los errores del pasado y la omnipresente imagen del Mesías.
Morena es un partido de aprovechados, mentirosos y falaces personajes, sus acciones los delatan en cada paso y la gente ya lo nota. Desde inicios del sexenio de López ya muchos de sus seguidores empezaron a separarse del partido para seguir explotando la imagen del “hombre orquesta”, muy de acuerdo con el ego del señor, pero en detrimento de la estructura necesaria para gobernar.
Esto lo comento un poco más aquí: La quimera política: De hombre orquesta a monstruo.
Nadie puede negar la ambición de los Morenistas tanto que si se tienen más de 100 candidatos a dirigir un partido se muestra una tremenda ignorancia hacia la realidad del trabajo y una aún mayor ambición. Pero cuando los primeros lugares se despedazan para ello, se hace patente que ninguno logrará algo con ese amasijo de egos y traidores, así morena murió por su propio peso.
Para eso los militantes inventaron el “Obradorismo” que intenta separar la imagen del partido y la del líder mesiánico, sin embargo aunque lo nieguen sigue siendo un mal necesario ya que no aceptan que un País, un partido y todas sus elecciones no pueden ser obra directa de López y su popularidad ya que aunque así lo crea él sigue sin ser omnipresente.
Morena, no está en vías de morir, nació muerto, víctima de egos, resentimiento una ambición desbordada y basado en solo la imagen de una figura perene. Lo único que ha mantenido ese partido es la imagen de López y como presidente está ahora dividida.
Revisen mi artículo:Demonios internos, Morena se desmorona.
Aunque dedica el 90% de su tiempo a seguir en campaña esto también es en detrimento de sus fines. Pasó tanto tiempo atacando contrincantes que les dió una fuerza que sigue sin entender, las acciones de ellos no están en su esfera de competencias, no puede más que seguir esperando errores de sus contrincantes para seguirlos explotando, sigue jugando sin estrategia propia esperando el error de los otros.
Está a la total merced de lo que los otros decidan hacer de él.
Esta estrategia trae un escrutinio de sus logros y como jamás se entrenó para ellos no puede darlos. Por eso su gente ataca al pasado y después de estas elecciones su discurso oficial fue hablar de que el PAN perdió más y que el PRI era regresar a un pasado malo que ellos mismos publicitan, la inmensa lupa con la que el magnificó los errores de sus contrincantes cambió de lado y él es ahora quemado por los mismos rayos de luz.
Ahora bien, Morena si tenía una estrategia de dominio y esta era la destrucción de la economía y la dependencia de la gente a través de sus dádivas y mal llamados “programas sociales”, pero debido a su misma demagogia se negaron a ver la factibilidad de su plan.
Destruyeron dichos programas en vez de apropiarlos, cosas que ya funcionaban y podrían haber estampado su nombre en ellos, pero la soberbia les hizo creer que descubrir el mismo hilo negro sería fácil, pero nunca han aceptado que no saben construir.
Hicieron cuentas falaces y destinaron una gran cantidad del dinero del PIB para regalarlo, pero nunca vieron que ese dinero estaba destinado a otras cosas; no es fácil solo cambiar su curso de este y mucho de este está invertido para crecer, al desviarlo el recurso menguará cada vez más. Pero lo más importante es que todos llegaron a saquear, todos incluido López y ninguno quiere desviar ni un peso de su feudo para la compra de votos, así como deja patente en sus obras del Tren Maya, Dos Bocas y Sta. Lucía, tres alcancías para Andrés, tres proyectos inviables para robar y robar.
Coahuila e Hidalgo demuestran que la gente se siente defraudada, sus seguidores, sus votantes y su mismo partido. La gente nota más lo que han perdido, sus votantes ven que los engañaron y su partido se pelea porque si no quedan YA lo más probable es que no tengan otra oportunidad para robar.
Y eso es ya evidente.
López no puede crear algo propio, nunca pensó en cómo, imitó un programa de permanencia exitoso de hace 40 años y por eso llegar a la presidencia hizo el berrinche de niño de 4 años, tiró todo lo que había por envidia y miopía y jamás vió qué podría haberlo usado a su favor.
Su figura no es eterna, su imagen mengua y por ello pugna incansablemente para verse otra vez en las boletas para subir la imagen de su partido, pero el gran perdedor es México que da tumbos como gallina sin cabeza ya que esta usa su tiempo en tareas inútiles y ajenas a su verdadero trabajo.
El más grande clavo del ataúd es el mismo López que insiste en ser figura única, en ser autócrata, juez, parte y acusado; El desgobierno de uno solo hombre, pero así es aún más difícil que logre algo y sin dinero no hay votos, pero esto apenas empieza a notarlo.
Morena no puede ganar sin Andrés y es deslindado del partido por sus lamebotas y por la propia imagen que intenta mantener.
Morena necesita a López, López necesita a Morena, pero sus seguidores los quieren diverciados.
La única verdad es que México no requiere a ninguno de los dos.
La estructura actual ya mostró ser un fracaso administrativo y también electoral, pero no dejará esto así, redoblará esfuerzos en lo único que le importa, en su imagen y en las elecciones, gastará más dinero y cambiará más leyes, así que nos toca seguirle recordando que quien manda somos nosotros y no él.