¿Quién no cayó en una broma del Día de los Santos Inocentes alguna vez? Desde la amiga que publica la poco original broma de estar embarazada, el periódico que da una nota a todas luces falsa, o el hermano que pide algo prestado y no lo devuelve, pocos se han librado de ser llamados “inocentes palomitas.”
El 28 de diciembre, en la conmemoración cristiana de la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén a manos del rey Herodes, quien pretendía acabar con la vida del recién nacido Jesús, se acostumbra en España e Hispanoamérica, realizar bromas e inocentadas.
Pero hace mucho que los mexicanos pareciéramos estar atorados en un bucle temporal en un 28 de diciembre, cuál película de ficción hollywoodiense.
Escuchamos todos los días las cosas más inverosímiles de quienes hoy gobiernan, y no falta el inocente que caiga.
Nada menos que ayer, López prometió (sí, una vez más) que quizá a finales de 2023, tendremos de sistema de salud como el de Dinamarca, misma promesa que ha repetido desde 2018, y ha venido aplazando como suele aplazar todas sus promesas.
Otro ejemplo de sus inocentadas es la entrada en funciones de la refinería Dos Bocas, que fuera inaugurada en julio de 2022, luego de tres años en construcción, ¡sin funcionar! Y que a la fecha no refina más gasolina que un juego de química “Mi Alegría.”
Los tetratransformadores, a todos nos han jugado de una u otra forma bromas, algunas bastante pesadas, a los pobres parece haberles tocado la peor parte, pues el “primero los pobres”, resultó en “primero más pobres”, añadiendo 6.1 millones de pobres más al país durante su sexenio, según la CEPAL. A los niños con cáncer, llamados "golpistas", (seguramente de cariño), los dejó sin quimios, así como a muchos enfermos sin medicinas.
Y bueno, a los jóvenes que con toda la ilusión se tragaron el cuento de las Universidades Benito Juárez Bienestar, les falló y ni instalaciones ni registro ante la SEP; y ¿qué tal las muchas pensiones Bienestar (quien sabe cuantas en realidad)?, pero eso sí, farmacias vacías en hospitales públicos, vaya hasta hubo inocentes que creyeron que iba a mandar al ejército al cuartel, cuando lo que hizo fue hacer de México un cuartel.
Inocentes palomitas que se han dejado engañar, por quienes se hacen los santos y dicen ser diferentes, dicen haber acabado con la corrupción, pero defienden de la forma más sin sentido a la ministra de la SCJN, Yasmín Esquivel, quien se dice, plagiara su tesis de licenciatura en la UNAM, defienden las campañas electorales de la “corcholata” de López, Claudia Sheinbaum, fuera de tiempos electorales y con recursos opacos, y hasta defienden a la gente “buena y trabajadora” del triángulo dorado, o a tiranos y dictadores como al golpista de Pedro Castillo, de quien por cierto, ya refugiamos a su familia para disgusto de los peruanos.
Santos Indecentes, son, engañando con bromas e inocentadas a quien se deja, y es que muchos mexicanos olvidaron que ni se debe creer todo lo que se dice, ni se debe prestar nada a gente que no es de fiar, y le creyeron a un imitador de Herodes, empeñándole su futuro y el de sus familias, y con ello por desgracia, el futuro de todos.
A muchos les urge una buena dosis de realidad, es tiempo de que aquellos que les han creído, ya no se dejen engañar.
Lee también otras de mis publicaciones: