El grado de inversión se clasifica en calificaciones de deuda iguales o superiores a BBB-, cualquier cosa que esté al menos en BBB- tiene grado de inversión y es bien vista por los que pueden comprar bonos.
Lo que quiere decir es coloquialmente está barato, es un momento en que el emisor pirde toda capacidad de negociar.

Esa es la delgada frontera entre ser bien visto por los mercados internacionales y ser presa de los fondos buitre (vulture funds). Caer en manos de un vulture fund es equiparable a deberle dinero a un agiotista, por ejemplo, Elektra o Coppel. Es lo peor que le puede pasar a cualquier país. Eso y deberle dinero a China o Rusia es casi lo mismo.
El día de ayer Fitch recortó la calificación de deuda global de México a BBB-, esto muy importante porque estamos a sólo un downgrade más de que la calificación de la deuda de México entre a territorio de papel basura (junk bond), loq ue atrae a una serie de personajes indeseables, peor que se vuelven necesarios.
El grado de inversión es una manera de calificar la probabilidad de incumplimiento de pago en la deuda de una entidad, empresas, gobiernos estatales y gobiernos federales. Las calificadoras no le prestan un centavo a nadie, no son bancos, tampoco son inversionistas institucionales (II) [fondos de pensiones @CalPERS, @OtppInfo, @cppib; manejadores de ETF's @blackrock, @StateStreet; gestores de portafolios @PIMCO].
Tanto bancos como los II, toman en cuenta la calificación de la deuda para decidir si ponen invierten dinero en un país o empresa, ellos son los amos y señores de billones de dólares en el mundo.
Sus decisiones impactan en los proyectos de inversión tanto de empresas como de gobiernos, porque son los que fondean la inversión en los mismos.
Cuando una entidad (gobierno) entra en territorio de papel basura, se considera que es más probable que no pague. Por lo mismo es más riesgoso darle préstamos y eso hace que la tasa que se tiene que pagar sea más alta haciendo más caro pedir prestado.
Contar el grado de inversión es importante además por lo siguiente, tenerlo hace que los bonos de México (en este caso) sean incluidos en índices globales (canastas), lo que obliga a muchos inversionistas institucionales a comprarlos actualmente México se encuentra en varios índices de deuda, por poner sólo un ejemplo, el EMBI de @jpmorgan.
https://en.wikipedia.org/wiki/JPMorgan_EMBI
No contar con el grado de inversión implica la salida de los bonos México de dichos índices y por lo tanto estoy implica que los que actualmente tienen posiciones en los mismos comenzarían a venderlos como si se tratara de algo que está a punto de caducar. En términos coloquiales comienzan a escupir papel como si se tratara de la misma peste, porque lamentablemente lo son.
Esto provocaría un alza en las tasas de interés de los préstamos o futuras colocaciones de bonos en dólares o cualquier moneda extranjera (caso Argentina por ejemplo), pero al mismo tiempo esto haría que @Banxico se viera forzado a subir las tasas para atraer dinero de fuera y por lo mismo se elevarían el precio de dinero local. Haciendo más difícil sacar una hipoteca o un préstamo automotriz. De tarjetas de crédito ya ni hablamos, se van literalmente al cielo y no pagarlas cuesta metafóricamente: un ojo de la cara.
Además la pérdida del grado crediticio tiene en general un efecto en el tipo de cambio, depreciando en este caso al vapuleado peso mexicano, que eso nos afecta a todos en los artículos importados. Así pues perder el grado de inversión también provoca inflación, aquella que gtanto le cuestionaron a Peña.
Lo más grave es que encarece los proyectos de infraestructura, haciéndolos infondeables o postergándolos de manera indefinida. Carreteras, puertos, centrales eléctricas, proyectos de energía sustentable quedan relegados a un incierto mañana. Que no se sabe cuándo llegará. Por lo mismo el desarrollo económico se hace más lento y menor. Lo mismo ocurre con la generación de empleo. Si a esto se le suma el devastador efecto en el PIB de la pandemia de COVID-19, el resultado es una hecatombe.
Ese es el resultado del despilfarro y la necedad del gobierno de López.
Ni perdón, ni olvido.