En México estamos viviendo un retroceso en cuestión de salud, y el programa de atención a cáncer de mama no escapó a los recortes en salud de la actual administración.
No es desconocido para nadie la situación actual de desabasto en medicamentos oncológicos, o al menos no para los que vemos la realidad sin filtros ni vendas en los ojos.
El cáncer no sabe de lealtades políticas ni combate a la “corrupción”, todos tenemos un mapa genético que dicta que enfermedades desarrollaremos y de eso no nos salvara las filias políticas, así que aguas con callar pensando que no lo vivirás de cerca.
El cáncer no espera.
Veamos a dónde íbamos y lo que hemos perdido. Una iniciativa de política clave fue la reforma y legislación de 2003 que creo el Seguro Popular de Salud. Esta iniciativa incluyo un aumento sustancial del financiamiento y ofreció protección financiera a todas las familias que no contaban con seguridad social, con énfasis particular en los segmentos más pobres de la población.
A principios del 2007, el tratamiento de cáncer de mama, incluidos servicios diagnósticos y medicamentos se incorporó al fondo para la protección de contra gastos catastróficos del Seguro Popular de Salud.
En consecuencia, cualquier persona diagnosticada con cáncer de mama tenía el derecho de recibir atención médica integral con fondos públicos.
Lamentablemente a partir del 2019 esto cambio, ya que el INSABI vino a sustituir al Seguro Popular de Salud, así como también desapareció la inversión para prevención del cáncer de mama y apoyo a organizaciones civiles para la detección oportuna de cáncer de mama. Estas organizaciones tenían unidades móviles con estudios diagnósticos que aunado al esfuerzo gubernamental podían llegar a los lugares más alejados del país y ofrecer tamizaje y diagnóstico oportuno del cáncer de mama.
Uno de los cánceres de mayor incidencia a nivel mundial es el de seno. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se detectan 1.38 millones de nuevos casos y fallecen 458 mil personas por esta causa.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2012, se detectó esta neoplasia en más de 408 mil mujeres y se estima que para 2030, se elevará un 46 por ciento.
ORIGEN. Si bien no existe una causa directa para padecerlo, se han identificado factores que en combinación con variables ambientales y genéticas (presencia de los genes BRCA1, BRCA2 o P53) contribuyen a su aparición.
FACTORES DE RIESGO: La obesidad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la exposición prolongada a estrógenos endógenos, como en el caso del inicio de la menstruación a edades tempranas/la menopausia tardía, y el primer parto a una edad madura, la toma de hormonas exógenas, como las presentes en anticonceptivos orales y tratamientos de sustitución hormonal.
FACTORES PROTECTORES: el ejercicio, una dieta balanceada con baja ingesta de proteína animal y la lactancia materna.
RECOMENDACIONES: HISTORIA FAMILIAR DE CANCER DE MAMA. Realizarse el estudio preventivo de mama 10 años antes del diagnóstico familiar.
CANCER DE MAMA EN EL EMBARAZO. Al sentir o palpar una tumoración en mama acude inmediatamente a tu médico.
DETECCIÓN TEMPRANA, la Norma Oficial Mexicana de prevención de cáncer de mama nos indica realizarnos la auto exploración de mama a los 20 años, la exploración clínica de mama a partir de los 25 años y la mamografía a partir de los 40 a 69 años de edad con una periodicidad de 2 años si los resultados son estudio normal sin lesiones.
Además de los recortes en salud antes mencionados, se nos vino la pandemia de covid19 lo cual agravó aún más la atención contra el cáncer, postergando cirugías y citas médicas.
Ante esta desafortunada panorámica nacional, debemos reforzar el auto cuidado de la salud con hábitos higiénicos y dietéticos saludables y seguir realizando los exámenes de detección oportuna del cáncer de mama. No bajemos la guardia ante el cáncer.