Se estima que durante su gestión Trump dijo más de 30 mil mentiras, eso quiere decir aproximadamente 20 mentiras diarias contando domingos y días festivos, esa fue la manera en que Trump gobernó la nación más poderosa del mundo por 4 años, con mentiras.
Hoy el colegio electoral de EU todavía no muestra un veredicto oficial, aunque el conteo de votos restantes y los votos electorales faltantes no están ni cerca de igualar la contienda hacia el lado del republicano, Trump se aferra a su versión y hace lo que puede para quedarse donde quiere.
Cuando él ganó las elecciones en 2016 hubo preocupación genuina en todo el mundo ya que su carácter poco afable, su populismo feroz y su discurso de odio definitivamente permearían la vida social de la nación y así fue. Durante su mandato se peleó con sus aliados, amenazó a sus enemigos y mantuvo una relación tensa con todos debido a su inestabilidad, ignorancia e incapacidad.
Por desastrosa que fue su gestión internacional es su país quien más sufrió y sufrirá todavía las consecuencias de su política divisionista y populista.
El mayor perdedor con los populistas siempre es la gente, creen que los empodera, les hace sentir bien ya que ataca a quienes ellos creen malos, pero siempre habrá un sector de la población que termine en la mira de los otros y poco a poco el discurso de odio se permea a todos. Durante su gestión, EU se convirtió en el país más asolado por COVID, también se vio envuelto en pugnas raciales y escándalos de espionaje.
Trump se rodeó de ineptos e hizo que la nación más poderosa del mundo se arrodillara ante sí misma porque no fue capaz de levantar el velo de la sospecha y hacer que esa gran nación actuara como uno solo.
Ese es el problema de la mentira populista, al final Trump solo estaba interesado en una cosa: En sí mismo.
Hizo todo para perseguir la reelección y seguir consiguiendo los tratos sucios que mancharon toda su administración, le urgía ganar para tener cuatro años para sanear toda la podredumbre con la que manchó la oficina oval. Para ello desde poco antes de las elecciones Donald fue allanando el camino para gritar “Fraude”, puso trabas y preparó a los abogados para detener conteos cuando él lo dijera.
El problema más grave es cuando la autoridad acusa a la autoridad de hacer trampa.
Desde su oficina intentó escribir tuits falsos y fue bloqueado como a todo ciudadano que quisiera arremeter contra el proceso. Otra de las maravillas de un estado libre.
Trump no ganó las elecciones, pero si estas se encuentran en espera es por los caprichos de un populista que se aferra al poder porque sabe que al salir no podrá rendir cuentas de las atrocidades que cometió.
Por eso Andrés no reconoce a su contrincante Joe Biden, no es una falsa consideración ante un proceso aún abierto, tampoco es el miedo de haber hecho campaña con sus contrincante, él es más cínico que eso, la razón está en que necesita apoyar el discurso de fraude de su aliado ya que pronto puede estar en necesidad de aplicar la misma fórmula. Si hoy se pronuncia a favor de Biden echará por tierra todos los esfuerzos y mentiras que él ha ayudado a crear y eso en mediano plazo les saldrá muy caro.
Trump decía 20 mentiras al día, López lo supera con creces y miente cada vez que respira, claro también prepara su discurso de fraude, en caso de que le sea necesario.
Trump y López tenían varios tratos y alianzas, la construcción del muro y el despliegue de la GN al norte de nuestro país son el ejemplo más claro de que cada uno veía por sus intereses ofreciendo a su país y gente como ofrenda cada vez que fuera necesario.
Trump trabajó codo a codo con López para amobos buscar su propio bienestar y permanencia, cada uno se veía reflejado en el otro sin importar el polo ideológico que quisieron explotar, ambos buscaron divisionismo y la manera de enfrentar a la gente consigo misma.
Aunque se aferre con sus regordetes y naranjas dedos ya se va, no hay manera de voltear la votación, él está perdido, todas sus cloacas serán expuestas en el mismo tenor populista, tal vez no por venganza, aunque el divisionismo que alimentó le cobrará la factura que él nutió y pretendió aprovechar.
López entiende muy bien que su mayor aliado está fuera y aunque Biden no moverá un dedo en contra de López, si dejará de hacerle eco y eso es lo que teme. Sus mentiras no tendrán el aliado que el esperaba en las intermedias y menos si se aprueba la revocación de mandato, peor aún para él las elecciones de noviembre de 2020 mostraron que el populismo puede ser vencido por la fuerza del voto popular y que la salida de Obrador es una realidad en potencia.
Ese, es el camino.