LLORONA
Por: Un tal Polibio de Arcadia
Por qué te vas y muero
callado en la ausencia
y el delirio de tu canto.
Muerdo la soledad como la piel
del ensueño difuso en lo hostil,
lejos de ti, lejos de todo.
Arrúllame en tu manto llorona
hasta la muerte, hasta el elixir
de la frialdad de tu garganta
en la nebulosa claridad
de la noche sin estrellas.
Arrúllame en la claridad
del cielo oscuro en pleno amanecer
en la maldad humana vuelta piedra
porque necesito de tus consonantes
para morir asfixiado en la penumbra.
Porque vivo de tus armonías
lejos de la impiedad del universo
como un paseo celestial
a lo profundo del sueño eterno
que causa la rosa marchita
de un jardín solemne.
En medio de la luna
como sembrando eternidad
en la nada...
Porque vives en la eterna luz
de mi ser cautivo y palpitante
porque te veo en la eterna agonía
porque el claroscuro se aleja en tu piel.
Mátame con un beso de amor
muéreme en tu celda fúnebre
como muere la flor marchita.
Ese tu canto como de sirena
hechiza el navío naufrago
de mi soledad henchida.
Como un malestar en mi sien
te siento en la penumbra noche
calma mi dolor con tu manto sacro.
Juega con mis ojos a tu antojo
como canicas claras de sol
una materia inconsciente que se mezcla y se pierde.
Tu barro se torna gris al juntarse,
al colocarse junto al mío
el elixir vital se conjuga a la par
en una danza eterna repleta de canela
El ciclo del viento se vuelve absoluto
cuando la naturaleza pierde su ritmo
cuando mi soledad se vuelve tu canto
cuanto el sol se esconde tras la luna.
El cielo llora cuando no llegas
cuando el río seca su paso llano y solitario
cuando mi alma se nubla en la voz de mí ser
cuando la tierra reclama tu cuerpo estéril.
Arrúllame en tu manto llorona
hazme sentir tu gélido aliento en mi ser
abrázame como abrazas la soledad
como arrullas el sueño del que te mira.
Arrúllame con tu canto llorona
ese canto de lechuza parda
ese canto de ruiseñor perdido
en la negrura de la noche.
Como cuando callas mi aliento
y el aliento del perdido en sueños
y el sueño perdido de los muertos
esos que nunca duermen.
Esas sombras fieles de tu Hoz
esperan el momento de clavar
tu llanto desesperado en mi garganta.
Esperan absorber un grito de dolor
de mi desesperación marchita
muerde la cavidad bucal en mi agonía trémula
como callas el dolor de los ahogados
como callas en el silencio del sereno
como te escurres en la neblina matutina
como te mueres en mis brazos...
Mátame de un beso llorona
de un beso gélido sobre mi sien
ese beso de muerte que solo tú sabes dar
ese beso rodeado de tus descarnados labios.
Muestras la impiedad del universo
la misma que ahorca a la humanidad
la misma que mata el ser
la misma que muere y reposa en la voluntad...
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