No lo sé, ni me importa, es la respuesta popular ante la pregunta. Sin embargo, ¿Cuál de las dos nos implica mayor daño en un México desgastado, perplejo y lleno de miedo?
Analicemos primero, que significa hoy la ignorancia en México. La RAE define la ignorancia como la falta de conocimiento o la cualidad del ignorante, y desgraciadamente, el primero de julio del 2018, en México se votó por la ignorancia, por una ignorancia voluntaria.
La ignorancia es el combustible del miedo y el resentimiento, elementos que fueron utilizados mediáticamente de forma magistral por el otrora candidato López Obrador.
El hartazgo de una sociedad económicamente subyugada hizo que el rencor se fincara en la ignorancia de la población mexicana mentalmente manipulable. Vivimos en la Sociedad del Conocimiento (Druker, 1969), en un mundo donde la hiperconetividad es parte de la vida cotidiana y donde el no estar “en línea” es equiparable a estar muerto. Esta situación es más palpable en redes sociales, la máxima expresión de la conectividad actual, un medio que ha sido ampliamente utilizado para fines políticos.
La noche del domingo primero de junio del 2018 miles de mexicanos esperaban con ansia y con lágrimas en los ojos los resultados del PREP que declaraban ganador a López Obrador en los comicios. Las redes sociales se volcaron en una horda de comentarios y opiniones, donde la esperanza hizo su despliegue como la estrella del momento, y es aquí donde sale a relucir la ignorancia, ya que no vivimos en una Sociedad del Conocimiento, en México vivimos la Sociedad de la Ignorancia, del Desconocimiento, la Sociedad de la Incultura. La información no es sinónimo de conocimiento, un conocimiento requiere juicio, análisis y evaluación, personajes inexistentes en el criterio de los “amlovers”. Una fe ciega, un fanatismo exacerbado y una creencia permisiva hicieron que las fantásticas propuestas, exaltadas promesas y garantías de cambio del candidato de Morena le dieran la victoria. Pero de los votantes de López, ¿Alguien acaso evaluó esas propuestas?, ¿Se analizó y determinó su eficacia y pertinencia?. La mayoría de los votantes de López, no podrán decir que si, se dejaron llevar por el López en el México de las Maravillas.
Lo que preocupa hoy, a pesar de que el teatro se sigue cayendo a pasos agigantados es que la población no quiere salir de la Sociedad de la Ignorancia.
En el México de hoy están sufriendo como nunca los más pobres, los más necesitados, sufren por deficiencias en el sector salud, en la falta de crecimiento económico, pero lo más preocupante es que hoy niñas y niños, hombres y mujeres por igual sufren por el miedo de no poder vivir libres y seguros, por que su integridad física y económica está en grave peligro.
En México, en los comicios del 2018, ganó la ignorancia. Y en 2020, un pueblo fanatizado, quiere seguir viviendo en la ignorancia, a pesar de si mismos y de su bienestar.
El otro punto que platicaremos este día es el de la indiferencia. El pecado de la indiferencia se ha fincado en nuestra sociedad como bastión y pilar de nuestra estructura. Ante la estupefacción y perplejidad de muchos, el México político de hoy se nutre de la indiferencia de la población. Y todo se deriva de qué en realidad en México, nunca pasa algo. Los ciudadanos en México tenemos la creencia de que a pesar de que concebimos la libertad de expresión como un derecho y el contexto electoral como un deber, la participación ciudadana no tiene impacto alguno en la vida política del país. Qué fácil se olvidan los plantones de Reforma en el 2006, la corrupción tan odiada del PRI, los saqueos al despoblado, que fácil se olvida qué en su gestión como Jefe de Gobierno, López Obrador no aumentó ni un solo vagón al metro, ni apoyó para el desarrollo de un sistema de transporte público eficiente y confiable, sino que se enfocó en crear un segundo piso en el periférico, beneficiando a la población que cuenta con automóvil. Todo se olvida en México, como ya se olvidaron los niños con cáncer, como ya se olvidó a Ovidio Guzmán, como ya se olvidó Minatitlán. Vivimos en el México de nunca pasa. Pero esta obsolescencia cognitiva nos va a costar muy cara en el mediano plazo, la indiferencia repochable de la población mexicana nos ha llevado a conformarnos, a aceptar sin luchar, a ver atropellos y atrocidades como parte del día a día, por que en el creer popular… así es México.
¿Qué consecuencias tenemos ante la suma de una ignorancia voluntaria más una indiferencia reprochable? Es momento de tomar cartas en el asunto, es momento de ejecutar los elementos de la ley que nos permiten como ciudadanos mostrar nuestra inconformidad, es momento de decir ya basta. De lo contrario, en la crónica de una crisis anunciada, seguiremos teniendo en el poder a un gobierno que no sabe y al que no le importa.
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