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Dimes y diretes

Por Alfonso Araujo

Lao Tse es, junto con Confucio, el pensador chino más influyente. En su famoso Tao Te Ching codificó la manera taoísta de interpretar el mundo: una sensibilidad naturalista y llena de frases aparentemente contradictorias, que intentan englobar la experiencia humana y su relación con la naturaleza.

| Opinión
Dimes y diretes

Lao Tse es, junto con Confucio, el pensador chino más influyente. En su famoso Tao Te Ching codificó la manera taoísta de interpretar el mundo: una sensibilidad naturalista y llena de frases aparentemente contradictorias, que intentan englobar la experiencia humana y su relación con la naturaleza.

Una de las frases más conocidas del libro es:

Los que hablan no entienden, los que entienden no hablan.

Bai Juyi, (772–846), uno de los más grandes poetas de la Dinastía Tang y uno de los más queridos de China, escribió así en un comentario llamado Leyendo a Lao Tse, en referencia a dicha frase:

“Los que hablan no entienden, los que entienden no hablan.”
Estas palabras las aprendí del viejo maestro.
Pero si decimos que Lao Tse ‘entendía’,
¿para qué dictó las cinco mil palabras de su libro?

Muchos hombres sabios son como los guerreros: necesitan estar peleando y argumentando para aprender más, para:

“usar las palabras que no nos gustan como se usa una piedra de afilar en una espada.”

Dicen que una vez un maestro ateo y un maestro religioso se pusieron a discutir con gran pasión y por mucho tiempo. Cuando el maestro religioso llegó a su casa, se puso a quemar sus textos sagrados; cuando el maestro ateo llegó a casa, cayó de rodillas y se puso a rezar.

A veces así son de serias las cosas, pero como en el caso que pongo de Bai Juyi, es más bien una crítica satírica, que en chino se llama tai-gáng. Aunque en uso moderno es más común que se traduzca como “Dimes y diretes”, tiene otro significado: es un juego retórico, en el que alguien entiende perfectamente el punto que el otro quiere hacer, pero aún así lo ataca con un comentario oblicuo, que no se refiere a la esencia sino a la forma de expresarla.

Se aprende más en los juegos de los sabios que en la seriedad de los necios.

 

 


Alfonso Araujo

Mexico-China Center, Hangzhou. #CienciaParaTodos

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