Antes de comenzar le quiero pedir una disculpa a usted, querido lector por el tono elevado de lenguaje con el que escribiré esta columna sobre López, Morena y Ayotzinapa.
El presidente de México, licenciado de catorce años Andrés Manuel López Obrador es un tipo inculto, sin gracia alguna más allá de mentir, tiene tan pocas habilidades que las que tiene son muy notorias y desde el 1 de diciembre de 2018 ha quedado más que evidente que lo suyo, lo suyo, es pegarle en la madre a las cosas, cagarla olímpicamente, echar a perder las cosas; cual Rey Midas al revés, López convierte en mierda todo lo que toca. Ese es su superpoder.
Gobernar un país no debe de ser tarea fácil, eso que ni qué. Nada más hay que ver como llegan y cómo salen los presidentes: Demacrados, canosos, desganados y casi por regla general no se les vuelve a ver en un buen tiempo. Hay también tareas fáciles que quedan de un sexenio a otro: Autorizar a los nuevos embajadores de gobiernos extranjeros, la organización del grito de independencia y perseguir crímenes que todo mundo sabe quién es el culpable, así como Ayotzinapa.
López Obrador se dedicó desde 2014 a ordeñar el movimiento de los 43, chingando la borrega un día sí y otro también con que ese crimen iba a ser esclarecido en su sexenio. Literal, estuvo mame y mame y mame y mame con que él sí iba a llegar al fondo del asunto y que iba a instalar a una comisión de la “verdat” para que dijeran de qué lado mascaba la iguana. Es más, se comprometió a que él iba a dar los informes mensuales personalmente a los padres.
Abrimos un paréntesis para explicar lo que ya casi todos sabíamos (y ahora sabemos):
- Unos narcotraficantes mataron a 43 chavos rijosos de la Normal de Ayotzinapa en Iguala.
- El presidente municipal (del PRD) estaba involucrado.
- Los policías municipales estaban involucrados.
- Se sospechaba que el ejército había participado pero no se estaba tan seguro.
- La verdad histórica no sonaba tan convincente y se sospechaba de que el gobierno de Enrique “El Hermoso” Peña había encubierto la masacre.
- Peña había terminado el contrato del grupo de expertos (GIEI) lo que levantaba muchas sospechas.
¿Qué tenía que hacer López?
- Instalar la comisión de la verdad.
- Contratar a los expertos.
- Leer el reporte y ordenar al Fiscal General fincar cargos contra quién resulte responsable (alcalde, policías, narcos, funcionarios, etc.)
- Cerrar el caso.

Que tan meco e inútil se tiene que ser como para que la tarea más fácil del gobierno se te complique de manera tal que ahora el pendejo es el propio López. Permítame explicarle:
Para empezar López puso a un cuate suyo de toda la vida, Alejandro “El Santoclós” Encinas enfrente del grupo, esto está inherentemente mal porque ese wey le es fiel a López, no al trabajo que se le encomendó.
Encinas recontrató a los expertos e hizo y publicó (él solo, sin la autorización de los expertos) un reporte donde se decía que:
La verdad histórica era una sarta de mentiras y que Murillo Karam les había hecho de chivo los tamales y que se había escondido información a propósito y de paso que se había torturado a los pobrecitos narcotraficantes. Y que el batallón del ejército de Iguala estaba involucrado, pero no dijeron qué tanto. La noticia fue que Murillo Karam fue arrestado con bombo y platillo, solo que se omitieron muchos detalles.
Se reveló que el alcalde perredista, José Luis Abarca fue seleccionado personalmente por López Obrador y que él personalmente mandó matar a los 43 de Ayotzinapa.
Gracias a la columna de Peniley Ramirez se sabe que todo el batallón del ejército le ayudó a los sicarios y a los policías a ocultar los cadáveres de los chavos.
Se sabe que se trató de encubrir el crimen desde la Ciudad de México, potencialmente desde la PGR, SEDENA y Presidencia de la República
Se sabe también que todos murieron y que se hicieron esfuerzos para desaparecer los cuerpos por parte de todos los antes mencionados para que no se supiera qué pasó con ellos.
Abro un paréntesis para exhibir la fehaciente prostitución política que tiene nuestro país. En 2018 López se convirtió en la mayor ramera política que haya tenido México, y vaya que las ha tenido descocadas ¿eh?. López, con tal de ganar la presidencia, se fue a la cama con todo el mundo y hoy todo mundo le ha visto las nalgas a López. En esa lista está el ejército (a quién le ha dado todo el poder del mundo) , EPN, los narcos, el alcalde de Iguala, los activistas sociales de los 43, los padres de los 43 y un largo etcétera.
Si López hubiera llegado a la presidencia de una manera legítima y sin compromisos hoy estarían bajo arresto:
- Enrique Peña Nieto por encubrimiento.
- Salvador Cienfuegos por encubrimiento.
- José Luis Abarca por asesinato de 43 personas.
- Los narcos de Guerreros Unidos por asesinato de 43 personas.
- Todo el batallón del ejército que ayudó a desaparecer pruebas.
Sin embargo se sabe que López no toca a Peña por temor a los videoescándalos, le tiene pavor a Cienfuegos (a quien por cierto ayudó a escapar de la justicia norteamericana), no quiere que hable José Luis Abarca por temor a revelar su relación de partido y quién sabe que le deba a los Guerreros Unidos (quienes ganaron procesos y hoy ya no están acusados de asesinato) y de todo el batallón solo 5 militares continúan presos porque se retiraron 21 órdenes de aprehensión por órdenes superiores.
Todos las personas o grupos mencionados no están en proceso o han sido exculpados.
Total, el único que tiene proceso abierto es Murillo Karam y acaba de conseguir un amparo con el que le veo muy pocas expectativas de triunfo para el Gobierno Federal.
Los padres de los 43 de Ayotzinapa están enojadísimos (con justa razón) porque ven que ven que la administración de "Don Pendejo" todos los culpables poco a poco están saliendo libres de proceso. La impotencia debe de ser muy cabrona.
La izquierda dura, esa izquierda que odia al ejército por 1968, va a romper con López. Pero no Encinas, ni Cordero, mucho menos Pablo Gómez. Esos… esos ya le dieron las nalgas al régimen.
"En su afán de ser presidente López le empeñó las nalgas al mismísimo diablo"
López la tenía suya, era de él, la tenía de pechito, nomás le faltaba un empujón para meter el gol y… la falló. Y el caso más fácil está súper enredado… y es tooooda su culpa. "El Rey" midas al revés la cagó de nuevo. Por eso hoy les digo sin temor a equivocarme: Ayotzinapa ya valió madre.
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